Ayer, miércoles 10 de septiembre, fue puesto en marcha “El Gran Colisionador de Hadrones (LHC)”. El mismo fue inaugurado cerca de Ginebra por la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN).
Está llamado a responder a cuatro preguntas determinantes:
1) Hallar el bosón de Higgs, una partícula inestable calificada de "divina". Lleva el nombre del físico británico Peter Higgs, que la descubrió por deducción en 1964. Confirmar su existencia a través de la experiencia representaría la última pieza del rompecabezas llamado 'Modelo Estándar', que resume los conocimientos actuales de la física de las partículas.
El bosón de Higgs permitiría explicar el origen de la masa y por qué algunas partículas están curiosamente desprovistas de ella.
2) Explorar la “supersimetría”, un concepto que permite explicar que la materia visible sólo representa el 4% del universo. La materia negra (23%) y la energía oscura (74%) se reparten el resto.
3) Estudiar el misterio de la materia y la antimateria. Cuando la energía se transforma en materia, produce un par de partículas así como su reflejo, una anti-partícula de carga eléctrica opuesta. Cuando una partícula y su antipartícula colisionan, se aniquilan mutuamente a través de un pequeño estallido de energía. La lógica haría pensar que la materia y la antimateria existen en el universo a partes iguales, pero la realidad es que la segunda es muy inhabitual.
4) Recrear las condiciones que prevalecieron en el universo en las milésimas de segundo que sucedieron inmediatamente al “Big Bang”. El LCH hará pedazos iones pesados que generarán brevemente temperaturas 100.000 veces más elevadas que la que se registra en el centro del sol. Estas colisiones liberarán “quarks” (especie de sopa densa y caliente). Los investigadores podrán, por lo tanto, observar cómo éstos forman la materia.
1) Hallar el bosón de Higgs, una partícula inestable calificada de "divina". Lleva el nombre del físico británico Peter Higgs, que la descubrió por deducción en 1964. Confirmar su existencia a través de la experiencia representaría la última pieza del rompecabezas llamado 'Modelo Estándar', que resume los conocimientos actuales de la física de las partículas.
El bosón de Higgs permitiría explicar el origen de la masa y por qué algunas partículas están curiosamente desprovistas de ella.
2) Explorar la “supersimetría”, un concepto que permite explicar que la materia visible sólo representa el 4% del universo. La materia negra (23%) y la energía oscura (74%) se reparten el resto.
3) Estudiar el misterio de la materia y la antimateria. Cuando la energía se transforma en materia, produce un par de partículas así como su reflejo, una anti-partícula de carga eléctrica opuesta. Cuando una partícula y su antipartícula colisionan, se aniquilan mutuamente a través de un pequeño estallido de energía. La lógica haría pensar que la materia y la antimateria existen en el universo a partes iguales, pero la realidad es que la segunda es muy inhabitual.
4) Recrear las condiciones que prevalecieron en el universo en las milésimas de segundo que sucedieron inmediatamente al “Big Bang”. El LCH hará pedazos iones pesados que generarán brevemente temperaturas 100.000 veces más elevadas que la que se registra en el centro del sol. Estas colisiones liberarán “quarks” (especie de sopa densa y caliente). Los investigadores podrán, por lo tanto, observar cómo éstos forman la materia.
E.V.
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