Una y otra vez en nuestras vidas cotidianas tenemos la tendencia de mencionar frases adjudicándolas a personas que no las han dicho y a usar términos o nombres de forma errónea. Y así como el que está bajoneado no es un depresivo y la que es meticulosa no es “obse”, el Don Quijote de Cervantes nunca dijo “ladran Sancho, señal que cabalgamos” y Humphry Bogart no es el que dice “tocala de nuevo Sam” en alusión a la canción As time goes by, en la película Casablanca.
¿Y que tendrá que ver todo esto con la ciencia?, diría nuestro estimado Dr. Golombek...
la respuesta, como de costumbre, es: mucho.
Existe una confusión muy común entre la mayoría de las personas, que consideran que Frankenstein es el monstruo de la novela de Mary Shelley, publicada a principios del siglo XIX en Inglaterra. En realidad, este es el apellido del protagonista, llamado Victor, el joven científico que dio vida al famoso monstruo... Frankie es el creador, no lo creado, ojito. Curiosamente el monstruo no tiene nombre...
Esta historia (más citada que leída) se convirtió en un icono que no deja de fascinar y cautivar a través de las décadas, ilustrando las posibilidades y peligros que encierra la ciencia. Mejor dicho, el uso que se hace del conocimiento científico que se produce…
S.J.
la respuesta, como de costumbre, es: mucho.
Existe una confusión muy común entre la mayoría de las personas, que consideran que Frankenstein es el monstruo de la novela de Mary Shelley, publicada a principios del siglo XIX en Inglaterra. En realidad, este es el apellido del protagonista, llamado Victor, el joven científico que dio vida al famoso monstruo... Frankie es el creador, no lo creado, ojito. Curiosamente el monstruo no tiene nombre...
Esta historia (más citada que leída) se convirtió en un icono que no deja de fascinar y cautivar a través de las décadas, ilustrando las posibilidades y peligros que encierra la ciencia. Mejor dicho, el uso que se hace del conocimiento científico que se produce…
S.J.

