miércoles, 26 de noviembre de 2008

Frankenstein y otros.

Una y otra vez en nuestras vidas cotidianas tenemos la tendencia de mencionar frases adjudicándolas a personas que no las han dicho y a usar términos o nombres de forma errónea. Y así como el que está bajoneado no es un depresivo y la que es meticulosa no es “obse”, el Don Quijote de Cervantes nunca dijo “ladran Sancho, señal que cabalgamos” y Humphry Bogart no es el que dice “tocala de nuevo Sam” en alusión a la canción As time goes by, en la película Casablanca.
¿Y que tendrá que ver todo esto con la ciencia?, diría nuestro estimado Dr. Golombek...
la respuesta, como de costumbre, es: mucho.

Existe una confusión muy común entre la mayoría de las personas, que consideran que Frankenstein es el monstruo de la novela de Mary Shelley, publicada a principios del siglo XIX en Inglaterra. En realidad, este es el apellido del protagonista, llamado Victor, el joven científico que dio vida al famoso monstruo... Frankie es el creador, no lo creado, ojito. Curiosamente el monstruo no tiene nombre...
Esta historia (más citada que leída) se convirtió en un icono que no deja de fascinar y cautivar a través de las décadas, ilustrando las posibilidades y peligros que encierra la ciencia. Mejor dicho, el uso que se hace del conocimiento científico que se produce…

S.J.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Psicología en Yale: “Open Yale courses”




En esta página van a encontrar acceso gratuito
a las clases del curso de Introducción a la Psicología de la Universidad de Yale (USA),
dictadas en el año 2007, a cargo del Prof. Bloom.
Interesante para curiosos que quieran pispear
como se enseña Psicología en otros lugares del mundo.


S. J.
Agradecemos a los futuros colegas porteños de COBAND, que colgaron el link en su página.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

"Efectos del envejecimiento en la productividad de los científicos"

Así se titula un estudio realizado por investigadores canadienses. Según los resultados obtenidos en el mismo, los investigadores que están entre los 50 y los 60 publican por año el doble de papers que sus colegas que rondan los 30, y que éstos también son más citados que los de los jóvenes. Esto mostraría que los efectos del calendario serían relativos al momento del trabajo intelectual.

El grupo, formado por Yves Gingras, Vincent Larivieri, Benoit Macaluso & Jean-Pierre Robitaille, analizó los patrones de publicación de 13.680 profesores de Quebec entre los años 2000 y 2007. Se llegó a la conclusión de que los científicos mayores, cronológicamente hablando, son por lo menos tan productivos como los jóvenes, o más, tanto en las ciencias "duras" como en las humanísticas.

Según esta investigación, la primera en su tipo, la productividad científica aumenta hacia el final de los treinta y comienzos de los cuarenta. Luego, sigue creciendo a un ritmo más lento entre los 40 y los 50. A los sesenta, los profesores activos continúan produciendo alrededor de tres trabajos por año. Además, teniendo en cuenta el número de veces en que éstos científicos son citados, se ve que el factor de impacto aumenta para aquellos de más edad.
Entre los cuestionamientos que se le hace a la investigación, se pregunta cuántos de los trabajos analizados son revisiones y cuántos hallazgos originales; y cuál es la contribución de los estudiantes en la producción de investigadores que están en el cúspide de su carrera.
En síntesis, según la investigación de Gingras & col., la creatividad no es un privilegio de los jóvenes y, por lo menos en la ciencia, sesenta años no es nada...

EV

miércoles, 5 de noviembre de 2008

La intersexualidad



La directora argentina Lucía Puenzo, presenta en su película “XXY” la conflictiva historia de Alex (Inés Efrón), una adolescente que, al nacer, se le diagnosticó una “hiperplasia suprarrenal congénita”. Diagnóstico que, a su vez, la convierte en una “pseudo hermafrodita femenina”.
Según la mitología griega, el dios Hermafrodito, hijo de Hermes y Afrodita, se distinguía por reunir, en una misma persona, rasgos y características de ambos sexos. Así, se hizo uso del término “hermafroditismo”. Aunque, en la actualidad, ha sido sustituido por el de “estados intersexuales”.
La S.E.G.O (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia), aclara que las agrupaciones de este tipo de patología difieren según los parámetros que se consideren para diferenciar los sexos. Es decir, según se considere un sexo genético (carga cromosómica: XX-XY), un sexo gonadal (estructura de las gónadas), un sexo genital (morfología de los genitales internos y externos), un sexo somático (caracteres sexuales secundarios), un sexo hormonal (perfil hormonal), un sexo legal o un sexo psicosocial (comportamiento sexual). Por último, hay quienes hablan de un sexo génico, si se atiende a la situación de la carga génica de todos aquellos factores que configuran la diferenciación sexual.
El estado de pseudo hermafroditismo femenino, diagnosticado en la protagonista, se caracteriza por mujeres normales con las alteraciones referidas a nivel de genitales externos. El film humaniza la patología y refleja la complejidad de la situación, en lo que respecta tanto a la construcción de la identidad de Alex, como de las relaciones con sus pares y sus padres.
Posibles causas son: una historia de ingesta de hormonas con potencial androgénico por parte de la madre del individuo afecto (durante la gestación del mismo), o cuando a la madre se le diagnostica un tumor virulizante, también durante la gestación. Por último, si no se dan estos dos casos, se hablaría de masculinización de causa desconocida.
E.V.

Para más información:
Página Oficial de “XXY”:
http://xxylapelicula.puenzo.com/
Página Oficial de la “Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia”:
http://sego.es/